El arzobispo presidió, en Mendoza, una de las misas conmemorativas por el aniversario de la muerte del empresario que va camino a los altares. Organizada por ACDE, se destacó allí su vida y misión.

El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, presidió este domingo la misa conmemorativa por el siervo de Dios Enrique Shaw en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de la localidad mendocina de Chacras de Coria, donde destacó la vida y misión de quien podría convertirse en el primer santo empresario, de avanzar la causa de beatificación y canonización.

“Estamos ante un verdadero humanista, un hombre que, en su amor a Dios, se descubre portador de una buena noticia en su propia misión, la de construir fraternidad dejando de lado importancias humanas, omnipotencias o vanidades”, destacó. 

Tras compartir algunos de los conceptos vertidos por Shaw en una conferencia dictada en Mendoza en 1958, puntualizó que “uno de los muchos temas que abordó con agudeza y verdadera magnanimidad espiritual fue la descripción de la misión empresarial”.

“Describe y fundamenta, con mirada y corazón creyente, un perfil del empresario; con argumentos teológico-doctrinales y sencillez casi catequística, se refiere al ser del empresario, proponiendo tres requisitos: que sea un hombre con personalidad, que merezca la autoridad y con una auténtica vida espiritual”, agregó.

“Lejos de un pensamiento derrotista, de una mirada condenatoria del mundo y de la realidad, se anima a sostener con toda convicción su fe pascual, que se traduce en su quehacer empresario para transformarla según la voluntad de Dios”, valoró.

El arzobispo mendocino se unió a la alegría de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), que convocó a esa celebración, por el testimonio de Shaw y por la celebración del Día Nacional de la Comunidad Empresarial, establecida por ley para el 27 de agosto, fecha de su fallecimiento.

“Leyendo a Shaw, nos damos cuenta de que no se sustrae de su responsabilidad como creyente, hombre de familia y dirigente social; lejos de pretender una situación de privilegio o reivindicarse desde sus propias condiciones, pone siempre todo en discusión para partir desde Dios”, sostuvo el prelado.

“En estos tiempos complejos de nuestro país, podemos tener la tentación de desentendernos o de apuntar a consignas fáciles, llenas de eslóganes sin profundidad ni autenticidad. Muchas veces, se trata sólo desencarnadas expresiones de desinterés. Construir desde Dios nos impide olvidarnos que hemos sido llamados, desde el origen, a ser responsables de nuestros hermanos y a cultivar la amistad social como horizonte donde sea posible una vida según Dios. Sin mundanidad, pero nunca sin el mundo”, concluyó.

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Articulo publicado en AICA, el 28 de agosto, 2023. Leé la nota original aquí.